La adopción

¿Qué es la adopción?

Para nosotros, adoptar un animal significa abrirle las puertas de tu casa con el fin de convertirlo en un miembro más de la familia, darle todos los cuidados que requiere y, sobre todo, la atención y el cariño que tanto necesita y merece.

Antes de adoptar, debes estar perfectamente consciente de los cuidados que requiere el animal que elijas. Un perro necesita un lugar limpio para dormir, comida adecuada, un lugar para hacer sus necesidades que deberás limpiar a diario, ejercicio, paseos diarios, vacunas, atención médica, baños. Un gato necesita un lugar limpio para dormir, un arenero que tendrás que limpiar a diario, un lugar para afilarse las uñas, comida adecuada, vacunas, atención médica. Además de todo esto, los animales necesitan un periodo para adaptarse a su nueva familia y a su nueva casa. Ello quiere decir que le tendrás que enseñar dónde debe ir al baño, dónde puede subirse y dónde no, con qué puede jugar y con qué no. Si son cachorros, debes saber que muy probablemente en algún momento destruirán algo o irán al baño donde no deben. También debes estar muy consciente de que el cachorrito crecerá y que eso no es ningún pretexto para abandonarlo ni dejar de prestarle atención y darle cariño. Los perros y gatos adultos nos dan tanto cariño como cualquier cachorro y también tienen necesidades.

Cuando estés consciente de todo esto y dispuesto a tener a un animal durante toda su vida (pueden vivir hasta más de 15 años), entonces ya puedes adoptar.
En general, los perros y gatos que están en adopción han sido rescatados de situaciones de maltrato y/o abandono, por lo que necesitan mucho cariño y en ocasiones paciencia mientras aprenden que no todos los seres humanos quieren hacerles daño.

De igual forma, muchos de los perros y gatos en adopción son criollos, es decir son cruzas de dos o más razas. Ello no quiere decir que los perros de raza no sufran abandono y maltrato. Sin embargo, a la hora de adoptar, te pedimos que tomes en cuenta a los criollos, que adoptes por el carácter del perro y no por su raza, edad ni tamaño. Piensa ¿qué perro se adapta más a mi forma de ser? ¿Quiero un perro tranquilo o juguetón, amoroso o más independiente, que conviva con niños, con perros, con gatos, que sea muy atlético o que le guste más estar en casa descansando? En general las personas que alojan a perritos o gatitos rescatados conocen su carácter y te pueden asesorar. Infórmate. Y recuerda que todos los perros y gatos son hermosos y merecen una oportunidad.
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¿Por qué adoptar?

El problema de la sobrepoblación canina y felina es abrumador. De acuerdo con el INEGI, en México existen alrededor de 23 millones de perros y gatos, de los cuales sólo 30% tiene un hogar. Casi en cualquier parte del país hay perros y gatos abandonados o maltratados. Muchos de ellos están en la calle, aunque los que tienen casa tampoco se salvan del maltrato. La solución propuesta por el gobierno –los Centros de Control Canino donde los animales son exterminados– no ha dado resultados, además de ser totalmente irrespetuosa de la vida animal. Existen numerosas asociaciones y grupos en todo el país dedicados a rescatar animales del abandono y el maltrato. Sin embargo, ni todos ellos juntos podrán cambiar esta realidad si la ciudadanía no toma conciencia del problema y se involucra en su solución.

Entre las causas de esta sobrepoblación destacan la venta indiscriminada de animales de compañía y el abandono de mascotas por parte de sus dueños. En la mayoría de los casos, los perros y gatos que vemos en los escaparates de tiendas de mascotas o en camionetas en la calle provienen de lugares conocidos como granjas de cachorros (del inglés “puppy mills”). Estos son lugares donde se tiene a los animales en jaulas, se obliga a las hembras a tener camada tras camada sin importar su salud, se tira a los animales que ya no sirven o que ya alcanzaron cierta edad y no se han vendido. En México también existen los criaderos de traspatio, denominados así porque en general son patios donde la gente tiene a sus perros en jaulas y los cruza para vender a los cachorros.  Las condiciones en estos criaderos dejan mucho que desear.

Cuando compramos un perro o un gato, estamos fomentando estas formas de explotación animal. Por eso una de las maneras de contribuir a la solución del problema es adoptar. Cuando adoptas un animal abandonado, le estás dando una nueva oportunidad de vida, algo que el nuevo miembro de tu familia te agradecerá por siempre. Además, adoptar un animal te dará una enorme satisfacción y te traerá muchas experiencias entrañables.

¡¡Date la oportunidad de adoptar!! ¡¡Cámbiale la vida a uno de nuestros perros y gatos en adopción!!
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¿Qué debo hacer para adoptar?

Si quieres conocer los requisitos para poder adoptar, da un click aquí. || Al inicio

La llegada de tu gato adoptado

Cuando recibas a tu nuevo gato, debes darle la oportunidad de que se vaya acostumbrando a su nuevo hogar. Para empezar, acomódalo en una habitación con la puerta cerrada. Esto le permitirá adaptarse con mayor facilidad y menor estrés a su nuevo espacio. Si lo dejas suelto por la casa, lo más seguro es que se esconda en el primer sitio que encuentre. La habitación donde lo coloques deberá contener su arenero en una esquina, comida y agua alejadas de la arena, sus juguetes y su zona de descanso. Luego de unos días, cuando veas que el gato está tranquilo, ábrele la puerta y permítele que curiosee por el resto de la casa. Ante cualquier susto, regresará a su primer espacio.

Una vez que el gato se sienta seguro en su habitación, deberás preparar el resto de la casa para que tu nuevo amigo se acostumbre a ella. Es muy importante que le compres o le fabriques un rascador vertical y, de ser posible, con plataformas. En su estado natural, los gatos se afilan las uñas en los árboles, de allí que el rascador deba ser vertical y rígido. De igual forma, a los gatos les gusta trepar y dormir en lugares altos y blandos. Las plataformas del rascador pueden servirles muy bien como zona de descanso. Coloca el rascador en alguna habitación que uses con frecuencia, de lo contrario el gato casi no lo utilizará.

Es muy importante que sepas elegir el lugar donde colocarás el arenero. Debe ser un espacio poco transitado y tranquilo (lejos de ventanas o máquinas ruidosas). Un lugar apropiado puede ser un baño de la casa. Debes tener tantas bandejas de arena como gatos haya en tu casa. No olvides retirar las heces acumuladas a diario y cambiar la arena por completo una vez por semana.

La zona donde coloques la comida y el agua del gato debe estar lo más alejada posible de las bandejas de arena. Si tu casa es muy grande, distribuye en ella más de un bebedero para que el gato siempre tenga uno cerca. No olvides cambiar el agua con frecuencia para que siempre esté fresca y limpia. A diferencia de los perros, los gatos administran su ingesta de comida a lo largo del día, por lo que se recomienda que sus comederos siempre tengan croquetas. Consulta a tu veterinario de confianza en cuanto al mejor tipo de comida para tu gato. Y nunca les des comida para humano, pues podría ser dañina para ellos.

En su estado natural, el gato es un animal cazador. Por eso es importante que le proporciones juguetes que le permitan desarrollar sus habilidades de caza. Éstos pueden ser pelotas de papel, hojas de árboles secas, cajas de cartón con agujeros, recipientes con agua y objetos que floten. Sobre todo, los juguetes deben ser ligeros, para que el gato pueda lanzarlos por el aire, llevarlos en la boca de un lugar a otro, patearlos y correr tras ellos.

Si vives en un departamento en un piso alto, debes tener mucho cuidado con las ventanas, pues a los gatos les encanta sentarse en el marco de éstas para mirar hacia afuera. Si quieres tener las ventanas abiertas, lo mejor es que pongas una red o malla protectora para reducir el riesgo de que el gato se caiga.

En principio, todos los gatos buscan el contacto con el ser humano, sobre todo porque los atrae el calor y la comodidad. Su tolerancia a las caricias dependerá de sus experiencias pasadas y de su sensibilidad individual. En general, los gatos socializados con personas desde edades tempranas son más receptivos a las caricias. Sin embargo, todos los gatos pueden aprender a disfrutar de nuestros mimos. Todo es cuestión de tiempo, paciencia y confianza.
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La llegada de tu perro adoptado

Cuando llegamos a una nueva casa, necesitamos un tiempo para acomodar nuestras cosas, acostumbrarnos al nuevo espacio, conocer a nuestros vecinos y nuestro barrio. Lo mismo ocurre cuando un perro llega a nuestra casa. Necesita de un periodo de adaptación durante el cual irá olfateando y reconociendo su nuevo territorio, así como aprendiendo las nuevas reglas de convivencia. Dado que muchos de los perritos que están en adopción han sido víctimas de abandono o maltrato, deberás ser muy paciente con ellos, cariñoso, y a la vez firme. Nunca olvides que un perro rescatado se convertirá en tu mejor y más fiel amigo si sabes darle la oportunidad.

Es muy importante que en las primeras semanas observes las reacciones de tu perro hacia todo lo que le rodea. ¿Es amistoso con la gente? ¿Le gusta salir a la calle? ¿Cómo se comporta con otros perros? ¿Le ladra a los autos? Estas primeras observaciones te permitirán saber si tu adoptado tiene algún miedo, si es dominante, etc.

De ser posible, antes de introducir a tu adoptado a casa, llévalo a dar una caminata. Esto le permitirá relajarse y llegar tranquilo a su nuevo hogar. Al llegar a tu puerta, todos los miembros humanos de tu familia deben entrar a casa antes que el perrito, para que él aprenda su lugar en la manada y sepa que puede confiar en ti.
Cuando tu perro llegue, ya debes saber dónde va a dormir, ir al baño y comer. Si va a dormir dentro de casa, puedes colocarle una manta, un cojín o una camita en un espacio tranquilo. Si va a dormir afuera, compra una casita que lo proteja de la lluvia y el frío.

Debes establecer un horario regular para alimentar y sacar a pasear a tu perro. Enséñale a hacer sus necesidades durante el paseo y recoge sus heces con una bolsa. Debes mantener limpio el lugar donde orina y defeca. Para ello utiliza un buen antibacterial y un chorrito de vinagre.

Cómprale juguetes para que tenga algo con qué entretenerse. Si lo ves mordiendo algo que no debe morder, quítaselo, dile “No” con firmeza, y dale uno de sus juguetes. Así aprenderá con qué puede jugar y con qué no. Retira los cables y protege los enchufes. Asegúrate de no tener plantas que puedan hacerle daño.

El mejor alimento que puedes darle a tu perro son croquetas. La comida humana no es buena para él porque no contiene todos los nutrientes que necesita y algunos alimentos, como el chocolate, pueden hacerle mucho daño.

Es probable que tu adoptado no quiera comer en un principio. Ello puede deberse a su estado de ánimo (podría extrañar su hogar temporal) o a algún trastorno digestivo (si se encontraba en la calle). Si esto ocurre, sírvele en su plato la comida a la que estaba acostumbrado y déjala a su alcance unos diez minutos. Después retírala, aunque no la haya probado. En poco tiempo habrá aprendido que debe comer cuando tú le ofreces comida.

Si cambias de marca, no lo hagas de un día a otro. Hazlo por etapas, combinando primero las croquetas anteriores con las nuevas, y aumentando poco a poco la cantidad de las nuevas. Algunos perritos requieren de comida especial. Consulta a tu veterinario de confianza sobre el tipo de comida más adecuado para tu perro, así como las cantidades que debes darle.

El plato de tu perro nunca debe estar lleno todo el día, sólo en sus horarios de comida. Lo que sí debe estar lleno de agua limpia y fresca todo el día es su bebedero.

En general, salvo que el perro sea cachorro o esté muy bajo de peso, siempre entregaremos a nuestros perros vacunados, desparasitados y esterilizados. A partir de su adopción, tú deberás encargarte de mantener sus vacunas y desparasitaciones al día. De igual forma, tendrás que mandarle hacer una plaquita de identificación con su nombre y tus datos. Recuerda que cuando un perro se pierde, las posibilidades de encontrarlo aumentan cuando lleva una placa con tus datos de contacto. Cuando lo saques a pasear, que sea siempre con collar y cadena.

¡Ahora ya estás listo para recibir a tu nuevo animal de compañía! No olvides que, como todo ser vivo, necesita tiempo para acostumbrarse a su nuevo hogar. Tenle paciencia. Luego de unos días habrá aprendido las nuevas reglas y estará listo para convertirse en tu mejor amigo. Entre mejor conozcas a tu perro, más podrás disfrutar de su amistad.
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¿Qué hacer ante la muerte de un animal de compañía?

Cuando hemos sabido querer a nuestros animales de compañía, el dolor que produce su partida es equiparable al dolor que produce la muerte de algún familiar o amigo. Por ello, para superar nuestra pérdida debemos pasar por un periodo de duelo. El duelo engloba una serie de actitudes y expresiones que manifiestan lo que sentimos por la muerte de un ser querido. A decir de los expertos, el duelo comprende las siguientes etapas:

  1. Durante la etapa de aflicción aguda o “shock”, nos resulta imposible asimilar la muerte de nuestro animal de compañía. Tratamos constantemente de reconstruir los momentos previos a su muerte. Algo que ayuda a superar esta etapa es estar a solas con el animal para despedirse de él, así como disponer apropiadamente de su cadáver, ya sea enterrándolo o cremándolo. 
  2. Los sentimientos de dolor se expresan sobre todo en la segunda etapa, periodo durante el cual podemos experimentar culpa o culpar a otros por la muerte de nuestro perro o gato. La vida nos puede parecer cruel e injusta.
  3. La tercera etapa es el restablecimiento. Que recuperemos cierto grado de normalidad no quiere decir que olvidemos a nuestro animal de compañía, más bien lograremos aceptar su muerte y el hecho de que la vida sigue. En esta etapa lo mejor es elaborar un recuerdo positivo y agradable de nuestro perro o gato. Tal vez podamos comenzar a pensar en buscar a un nuevo compañero.

Reconocer que todos moriremos en algún momento puede ayudarnos a superar la pérdida de nuestro mejor amigo, así como hablar de lo sucedido con la familia y darnos tiempo para llorar nuestra pérdida. Recordar los buenos momentos que tuvimos con nuestro perro o gato también resulta muy reconfortante.   

Si queremos buscar un nuevo animal de compañía, no es recomendable hacerlo antes de haber superado las distintas etapas del duelo. Tampoco es bueno pensar que nunca podremos tener otro animal porque el que murió era el único que podía brindarnos amor y compañía. Si pensamos así es porque aún nos duele demasiado la partida de nuestro amigo.

Los niños también deben pasar por las distintas etapas del duelo. Aunado a ello, seguramente tendrán preguntas como ¿por qué se murió el animalito? o ¿a dónde se fue? Lo mejor es no ocultarles nada, pues en algún momento se darán cuenta de lo sucedido. Debemos tratar de resolver sus preguntas de la manera más sincera posible. El niño debe entender que la muerte es irreversible y que todos moriremos algún día. Debe saber que la muerte es parte de la vida y que los muertos ya no sufren ni sienten.

La forma de enfrentar el duelo variará según la edad del niño, su relación con el animal, el tipo de muerte que tuvo, la actitud de la familia ante el acontecimiento, y el contexto familiar, religioso y cultural.

Así como ocurre con los adultos, debemos dejar pasar un tiempo antes de buscar otro animal de compañía. Debemos respetar el tiempo que el niño necesite para asimilar la idea de la muerte de su compañero. Una vez que esté listo, lo mejor es elegir un nombre diferente para el nuevo perro o gato, de modo que el niño no piense en él como un “sustituto” de su antiguo compañero.
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La eutanasia

La eutanasia es un procedimiento médico-veterinario mediante el cual se pone fin a la vida de un animal enfermo cuyo dolor es intratable y su calidad de vida muy pobre. La decisión de dormir a un animal siempre es muy difícil. En ella deben participar todos los miembros de la familia y el veterinario de cabecera. Deben tomarse en cuenta aspectos como las señales de sufrimiento, la situación médica del animal y los costos del posible tratamiento.

Si decidimos tomar este camino, lo mejor es pedirle a nuestro veterinario que nos explique el procedimiento. El estándar internacional de sacrificio humano más ético es la eutanasia por inyección letal en el músculo, la cual produce una muerte rápida e indolora.

Otra decisión que se nos presentará es si queremos estar presentes durante el procedimiento o no. Acompañar a nuestro animal de compañía hasta el final nos facilitará el duelo, pero observar el proceso de muerte puede resultar impactante, sobre todo si no nos lo han descrito con anterioridad (por ejemplo, el animal queda con los ojos abiertos y puede producirse un suspiro).

De ser posible, la eutanasia debe realizarse en casa para evitarle un mayor estrés tanto al animal como a los familiares. Si el procedimiento se realiza en el veterinario, lo mejor es que acudamos acompañados. Siempre es reconfortante tener a algún familiar o amigo con nosotros.
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El Puente del Arco Iris

Hay un puente que queda entre el Paraíso y la Tierra. Se llama Puente del Arco Iris. Cuando muere un animal que ha sido especialmente amado por alguien aquí en la Tierra, se va al Puente del Arco Iris. Allí hay valles y colinas donde todos nuestros amigos pueden correr y jugar juntos. Hay mucha comida, agua y sol.

Todos los animales que estaban enfermos o eran ancianos antes de morir, recuperan aquí su salud y vigor. Los que fueron heridos o mutilados recuperan lo que habían perdido y su fortaleza. Todos vuelven a ser como los recordamos en nuestros sueños.
Los animales son felices, salvo por un detalle: cada uno de ellos extraña a alguien muy especial, a alguien a quien tuvo que dejar atrás.

Un día, mientras todos los demás juegan, uno de los animales se detiene y mira a la lejanía. Sus brillantes ojos se ponen atentos, su cuerpo se estremece. De repente se aleja corriendo del grupo, volando sobre la hierba, moviendo sus patas cada vez más y más rápido.

Te ha visto. Cuando tú y tu amigo finalmente se encuentran, se entrelazan en un maravilloso abrazo, para nunca separarse de nuevo. Una lluvia de lametazos cae sobre tu rostro, tus manos acarician nuevamente la cabeza amada, y miras a los confiados ojos de tu animal de compañía, al que tanto habías extrañado, pero que nunca se ausentó de tu corazón.

En ese momento, ambos cruzan el Puente del Arco Iris juntos...

Anónimo
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